Capítulo 167

La fiesta había terminado.

Diana, sintiéndose un poco mareada, llamó a un conductor designado y se sentó en el asiento del pasajero, sonriendo sin parar.

El conductor, algo curioso, preguntó —¿Pasó algo bueno esta noche? Has estado sonriendo desde que te subiste al coche.

La sonrisa de Diana se h...

Inicia sesión y continúa leyendo