Capítulo 180

El día había amanecido, pero la luz en la habitación seguía siendo tenue y lúgubre.

Michael estaba de pie en la habitación, su rostro ceniciento, la atmósfera opresiva, y el aura que emanaba de él hacía que la gente sintiera escalofríos.

—¡Inútil! ¿No te dije que la vigilaras? ¿Cómo pudo ser secue...

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