Capítulo 211

A primera hora de la mañana, el tráfico empezaba a despejarse en las calles.

Diana aferraba con fuerza el volante, con el pie hundido a fondo en el acelerador.

En silencio, dejó que las lágrimas le nublaran la vista; sentía la garganta como si una mano invisible la apretara—no podía pronunciar ni ...

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