Capítulo 2 Capítulo: Él me abandonó

—¿Qué?

Hannah sintió que había escuchado mal.

Pero Luke permaneció frente a ella, con el rostro serio y las manos dentro de los bolsillos de su pantalón.

—Quiero terminar este matrimonio.

Los ojos de Hannah se llenaron de lágrimas. Durante seis meses había intentado convencerse de que, algún día lo amaría.

Sin embargo, nunca imaginó que él sería quien pondría fin a su matrimonio de una manera tan fría.

—¿Por qué? —preguntó con un hilo de voz.

Luke suspiró y desvió la mirada hacia la ventana.

—Porque esto nunca fue un matrimonio elegido por nosotros. Fue una solución de nuestras familias después de lo ocurrido con Isabella.

A Hannah le bastó escuchar aquel nombre para sentir que el pequeño sueño que había construido aquella mañana se desmoronaba.

—¿Es por ella? —preguntó, aunque ya conocía la respuesta.

Luke permaneció callado durante unos segundos. Finalmente, volvió a mirarla.

—Sigo amando a Isabella.

Hannah cerró los ojos.

Había temido escuchar aquellas palabras desde el día en que aceptó casarse con él. Aun así, el dolor que sintió fue mucho mayor de lo que había imaginado.

Era terrible escuchar al hombre que amaba confesar que su corazón seguía perteneciendo a otra mujer.

—Ella te abandonó en tu propia boda —murmuró—. Te dejó frente a todos, permitió que se burlaran de ti y desapareció sin darte una explicación. ¿Cómo puedes seguir amándola después de lo que te hizo?

Luke apretó ligeramente la mandíbula.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué? ¿Por qué sigues defendiéndola?

—Porque no conoces toda la historia, Hannah.

Ella soltó una risa amarga, incapaz de creer lo que estaba escuchando.

—¿Y tú sí la conoces? ¿Sabes por qué te abandonó? ¿Sabes si alguna vez le importó lo que te hizo?

—Sé suficiente para no condenarla sin escucharla.

Hannah sintió que las lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.

—¿Después de todo lo que sufriste por su culpa? Entonces... ¿quieres volver con ella? —preguntó—. ¿La perdonarás después de todo lo que pasó? ¿Quieres buscarla?

Luke guardó silencio.

—No sé qué ocurrirá en el futuro —admitió finalmente—. Pero sé que no quiero seguir casado contigo mientras mi corazón pertenece a otra persona.

Hannah se llevó una mano al pecho. Aquella confesión le dolió más que cualquier insulto.

—¿Y si me niego a darte el divorcio? —

Luke la miró con tristeza.

—Nadie puede obligar a una persona a permanecer a su lado, Hannah. El amor no se puede imponer.

Ella quiso gritarle que lo había amado durante años.

Pero ¿de qué serviría?

Luke no la amaba.

Y ninguna cantidad de sacrificios podía obligarlo a sentir algo que no existía en su corazón.

Entonces recordó la noticia que había recibido aquella mañana.

Su mano descendió instintivamente hasta su vientre.

“Estoy embarazada”

Podía decírselo en ese instante. Podía mostrarle los resultados médicos y explicarle que pronto sería padre. Quizá Luke reconsideraría su decisión, quizá permanecería a su lado por el bebé.

Pero ¿sería eso suficiente?

¿Podría soportar vivir con un hombre que solamente se quedara por obligación?

No. No quería eso.

Su bebé merecía ser amado, no convertirse en una cadena que atara a dos personas que ya no deseaban permanecer juntas.

—Hoy tomaré mis cosas y me iré —anunció Luke.

Hannah levantó la mirada, sorprendida por la rapidez con la que estaba dispuesto a marcharse.

Él subió las escaleras y desapareció en el dormitorio. Unos minutos después, regresó con dos maletas.

—¿Adónde irás? —preguntó, aferrándose a la última posibilidad de prolongar aquella conversación.

—Estaré bien.

Luke dejó las maletas junto a la puerta y volvió a mirarla.

—Hannah...

—Entonces, adiós.

Las palabras salieron de sus labios antes de que pudiera arrepentirse. Por primera vez, dejó que un poco de rencor se reflejara en sus ojos.

Luke se acercó lentamente.

—No me odies. Nunca quise lastimarte.

Una lágrima recorrió la mejilla de Hannah.

—Lo estás haciendo ahora.

Luke cerró los ojos, como si aquella respuesta le doliera. Después extendió los brazos con cautela.

—¿Puedo darte un abrazo?

Hannah quiso negarse. Quiso decirle que no tenía derecho a abrazarla después de romperle el corazón, que no podía ofrecerle aquella ternura cuando acababa de anunciar que amaba a otra mujer.

Pero no pudo.

Se acercó y quedó entre sus brazos.

Quería quedarse allí para siempre.

Quería que él la abrazara con amor, que le acariciara el cabello y le dijera que había cambiado de opinión.

Pero sabía que, cuando la soltara, todo habría terminado.

Cuando finalmente se separaron, Hannah levantó el rostro y lo contempló por última vez antes de tomar una decisión impulsiva.

Se puso de puntillas y lo besó.

Luke se quedó inmóvil, sorprendido por aquel gesto. Hannah acarició su rostro, aferrándose desesperadamente a aquellos últimos segundos de cercanía.

Él no quiso humillarla. Por eso, después de una breve vacilación, correspondió al beso con ternura, antes de apartarse suavemente.

—Hannah...

Ella comprendió.

Aquel beso no significaba que la amara.

Era solamente una despedida, un gesto de compasión hacia la mujer que había compartido su vida durante seis meses.

Luke le apartó un mechón de cabello del rostro.

—Prométeme que estarás bien.

Hannah no respondió. Si abría la boca, temía suplicarle que se quedara.

Por eso, simplemente le dio la espalda.

Luke se había marchado.

Hannah permaneció inmóvil unos segundos antes de dejarse caer sobre el sofá. Entonces, todas las emociones que había intentado contener se desbordaron.

Lloró hasta que le dolió el pecho.

Después, lentamente, bajó la mirada hacia su vientre y apoyó ambas manos sobre él.

—Hijo...

Su voz se quebró.

—No pude decirle que existes.

Las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas.

—No quiero ser la mujer que ate a un hombre con un embarazo. No quiero que tu padre se quede conmigo por lástima ni que algún día tengas que preguntarte si él habría preferido no tenerte. Tú no tienes la culpa de nada, mi amor. Nunca la tendrás.

Se inclinó hacia delante y abrazó su vientre,

—Perdóname, mi amor —susurró—. No sé qué nos espera, pero te prometo que haré todo lo posible para darte una vida feliz.

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