Capítulo 6 Capítulo: Nombre equivocado

Luke conducía rumbo al hotel. Pero no podía concentrarse.

Una mano permanecía sobre el volante mientras la otra subía lentamente hasta sus labios.

Todavía podía sentir el beso de Hannah.

Cerró los ojos durante un segundo. ¿Qué había sido aquello?

Hannah era una mujer hermosa, eso era indiscutible. Sus largos cabellos rubios, sus labios, su mirada…

Pero no era solamente eso. Recordó la forma en que ella lo había mirado antes de besarlo.

Como si aquel fuera realmente su último momento juntos.

Como si hubiera querido guardar para siempre la sensación de tenerlo entre sus brazos.

Luke negó con la cabeza.

—Solo fue un momento de debilidad.

Eso era todo.

Él era un hombre frente a una mujer hermosa. Había sido una reacción natural. Una despedida demasiado emocional. Nada más.

Sin embargo, algo dentro de él no aceptaba aquella explicación.


Pronto llegó ante Isabella.

—¿Firmó?

Isabella se levantó apenas Luke entró en la habitación.

—Sí, Isabella.

Ella sonrió y corrió hacia él. Lo abrazó con fuerza.

Por fin. Después de seis meses, por fin Hannah estaba fuera de su camino. Pero la tranquilidad no duró mucho.

Isabella levantó el rostro.

—¿Cuándo nos casaremos?

Luke la miró con sorpresa.

—¿Por qué tanta prisa?

La expresión de Isabella cambió inmediatamente.

—¿Te arrepentiste?

—Claro que no.

Luke suspiró.

—Pero acabo de divorciarme de Hannah hace apenas una hora. Si anuncio que voy a casarme inmediatamente contigo, todos pensarán que…

—¿Que qué?

—Que no me importó lo que ella sintiera.

Isabella cruzó los brazos.

—¿Y por qué te importa tanto?

Luke frunció el ceño.

—Porque Hannah no te ha hecho nada.

—Ella fue quien se metió en tu vida.

—No.

La respuesta salió de Luke con tanta rapidez que Isabella se sorprendió.

—Hannah no me obligó a casarme con ella.

—Pero aceptó acostarse contigo.

Luke la miró fijamente.

—Isabella.

—¿Qué? Es la verdad. Tú estabas destruido por mí. Tu familia te presionó para casarte y ella aprovechó la situación.

—No vuelvas a hablar de ella de esa manera.

Isabella se quedó callada.

Luke respiró profundamente.

—Hannah me ama. Y yo sé lo que siente por mí. No quiero destrozarla más de lo que ya lo hice.

—¿Entonces seguirá entre nosotros?

—No he dicho eso.

—Pero acabas de decir que te importa.

Luke apretó la mandíbula.

—Es parte de mi familia. Todos la quieren. Y siempre será una persona especial para mí.

Isabella sintió una punzada de celos.

—¿Así que será un fantasma entre nosotros?

—No.

—Entonces, ¿qué será?

Luke no respondió.

Isabella bajó la mirada y fingió tristeza.

—Lo siento. Es que…

Su voz se quebró.

—Durante seis meses pensé que te había perdido para siempre. Volver a tenerte y descubrir que otra mujer todavía ocupa un espacio en tu corazón me duele.

Luke la observó. Aquellas palabras despertaron su culpa. Se acercó a ella y tomó su rostro entre las manos.

—No pienses eso.

La besó suavemente.

—Estoy aquí.

Isabella cerró los ojos.

—¿De verdad?

—Sí.

—¿Y podremos casarnos pronto?

Luke suspiró.

—Esperemos un mes.

Los ojos de Isabella se iluminaron.

—¿Un mes?

—Sí.

—Entonces nos casaremos.

Ella lo abrazó. Sonrió contra su pecho.

Un mes. Podía soportarlo. Tenía que hacerlo.

Más tarde, Isabella volvió a acercarse a él.

Lo besó. Esta vez con desesperación.

Luke respondió. Durante unos instantes dejó de pensar.

Solo sintió. Los recuerdos de Isabella regresaron. La mujer que había amado.

Pero, poco a poco, su mente comenzó a confundirse.

Una voz. Una mirada. Unos brazos rodeándolo.

No. Aquello no era Isabella.

Era Hannah.

Luke abrió los ojos.

Por un instante, el rostro de Hannah apareció en su mente.

Su sonrisa. La manera en que lo había mirado antes de despedirse.

—Te deseo tanto, Hannah…

Las palabras salieron de sus labios antes de que pudiera detenerlas.

Luke abrió los ojos por completo.

Isabella se había quedado inmóvil. Su expresión cambió lentamente.

—¿Qué dijiste?

Luke sintió que la sangre abandonaba su rostro.

—Isabella…

—Me llamaste Hannah.

—Fue un error.

—¿Un error?

Ella se apartó.

—¿Cómo pudiste confundirme con ella?

—No sé…

Luke se pasó una mano por el cabello. Él tampoco entendía qué había sucedido.

—Fue la costumbre.

—¡Mientes!

Isabella retrocedió unos pasos. Tenía los ojos llenos de rabia.

—Si tanto la amabas, ¿por qué te divorciaste de ella?

—No es así.

—Entonces explícame por qué dijiste su nombre.

Luke guardó silencio. No podía explicarlo. Porque ni siquiera él sabía la respuesta.

Isabella soltó una risa amarga.

—¿Qué te dio Hannah para que todavía pienses en ella cuando estás conmigo?

—No hables así.

—¿Por qué no?

Su voz se elevó.

—¿Era tan buena en la cama que ahora la extrañas?

Luke la miró fijamente. Quiso responder. Decirle que solo ella era la mujer que amaba.

Pero las palabras no salieron. Porque, en ese instante, recordó algo de forma instintiva, recordó a Hannah diciéndole:

“Nunca volveré a ti.”

Y por primera vez, aquella frase le provocó una sensación parecida al miedo.

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