Capítulo 31 Quítate el vestido

La mirada de William era fría como la escarcha invernal, tan penetrante que cualquiera que la recibiera sentía su sangre congelarse en las venas.

—Ella no merece tu dinero, y no merece usar ropa tan cara.

En el momento en que habló, todos a su alrededor mostraron expresiones profundamente complica...

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