Capítulo 99

—Hermana Bertha, ¿te gusta esta tierra? Si te gusta, puedo comprarla para ti.

Bertha se rió.

—Si te atreves a comprarla, el abuelo te romperá las piernas si se entera.

—No me castigó, esperaba que te la diera a ti.

Sonrió suavemente, y cuando la miró, sus ojos brillaban como estrellas.

—Además,...

Inicia sesión y continúa leyendo