Capítulo 428

El rostro de Heidi se volvió rojo como un tomate, como si alguien le hubiera dado una bofetada. —¡Tú... tú deja de decir tonterías! ¡Todo el mundo sabe que estás tratando de robarte a Nikos! ¡Solo porque eres bonita no significa que todos los chicos tengan que caer a tus pies!

Su voz era lo suficie...

Inicia sesión y continúa leyendo