Capítulo 23 23

—Ya no estoy fingiendo nada.

Las puertas del comedor terminaron de abrirse.

Perfecto.

Cincuenta y dos personas esperando mientras yo intentaba recordar cómo se caminaba.

—Después hablamos —murmuré.

—Eso suena amenazante.

—Lo es.

Entramos.

La reina de Ceravia ocupaba la cabecera de una mesa demasiado...

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