Capítulo 103 La Pequeña

Erick cruzó las enormes puertas sintiendo que con cada paso que daba, el reloj de arena quedaba en su contra. No hubo necesidad de anuncio previo; su presencia allí, tan lejos de Seattle, era suficiente para alertar a la seguridad.

Cuando entró en el despacho privado de su padre, el hombre estab...

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