LII

Esperando su confesión, apenas cerró los ojos durante la noche. Todos sus sentidos estaban esperando sus palabras, pero no pasó nada.

Maldita sea.

Nunca habría pensado que podría sentir tanta ansiedad, su sangre había sido reemplazada por frialdad en sus venas.

A su lado, Kinder era la persona más...

Inicia sesión y continúa leyendo