V

—¿Es una manía tuya siempre chocar con todos?

Era él.

Ella se estremeció y se sonrojó al instante, levantando la mirada para encontrarse con esos ojos esmeralda que la observaban.

—Deja de sostenerme así —dijo, deshaciendo su mano de su cintura.

—¿Qué haces aquí? —preguntó, tratando de fruncir el...

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