Capítulo 48 La casa

Valentina

Durante unos segundos ninguno de nosotros dijo nada. El teléfono continuaba en mi mano, pero la pantalla ya se había apagado y yo seguía mirando el número de mi padre como si pudiera volver a sonar por voluntad propia. No podía pensar con claridad. Acababa de escuchar una voz desconocida ...

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