Cicatriz delirante

Liv entró en la bulliciosa cafetería, el aroma del café recién hecho flotando en el aire. Vio a Seth sentado en una mesa en la esquina, una cálida sonrisa iluminando su rostro mientras la saludaba con la mano.

—Hola, Liv —saludó Seth, levantándose para darle un abrazo—. ¿Cómo estuvo tu día en el tr...

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