Capítulo 4 Enemigo declarado.
—Gracias por escucharme se que estas realmente ocupado.
—Valoro tu trabajo me encanta lo que comenzaste a hacer por la oficina, hacía mucho que no veía ni mis propios sofás, ahora si deseo que sepas que esto no es lo único que harás te involucrare en todo por eso quise que tuvieras asistente, necesito que seas mi mano derecha estoy viajando con demasiado frecuencia por lo que te deberé delegar muchas cosas.
—Pues espero estar a la altura del compromiso y no defraudar la fe que has puesto en mí, respecto a la hora en que ocurrió justo unos minutos antes de que tropezamos en la entrada de la oficina.
—Estoy seguro que asi será.
Se levantó y volvió a su escritorio, ahora estaba en las manos de Carlos pero no dejaba de sentirse perturbada así que después de terminar su jornada laboral ceno algo ligero en casa y se fue a dormir directamente no quería seguir hablando del tema pero la verdad estaba tan nerviosa que no se lograba dormir, de hecho terminó teniendo pesadillas, despertando sudada aquella noche y con un grito ahogado atrapado en la garganta, tratando de calmar su corazón que parece que va a salir de su pecho.
Esa noche antes de salir Carlos llamó a sus hermanos para reunirse urgentemente, además de hablar sobre un par de clientes que se oponían a la estrategia publicitaria que proponían quería tocar el tema ocurrido con su empleada, así que se dirigió a la oficina de Felipe donde solían hablar y allí ya se encontraba su otro hermano.
—Me agarraste en la puerta Carlos, ¿Qué ocurre?—. preguntó Juan.
—En primer lugar que las estrategias que le propusimos a Paloma y a Ricardo fueron rechazadas, ella no quiere que la liguen con líneas de cosméticos porque según ella la hará ver como una mujer mayor y el segundo que la modelo escogida para hacer la propaganda de los trajes es muy joven y lo hace ver como pedófilo.
—Está bien entonces mañana intentemos ver qué se puede hacer—,dijo Felipe que solía ser el estilo de hermano mayor sereno y sensato.
—Lo otro que deseaba comentarles es que mi asistente encontró a una pareja teniendo sexo en el archivo, estaba bastante preocupada porque entendió que la chica en cuestión estaba siendo obligada, ¿les han comentado algo de esto?
—No para nada, estaremos atentos—, respondió Juan de manera muy apresurada lo cual le dejó claro a Carlos que de hecho si sabia perfectamente de quién se trataba, lo había sospechado pero ahora estaba seguro era él protagonista de la escena.
—Entiendo tu preocupación Carlos y la verdad no se puede dejar pasar comportamientos asi, pudiéramos buscar las cámaras de seguridad para saber de quienes se trata.
—No involucremos a mas personas en un asunto tan penoso—, intervino Carlos, yo me encargaré personalmente de analizar el caso.
—Entonces concluimos aquí, tengo una cita con una chica—, concluyó Felipe.
Y así terminaron su rápida reunión, Juan estaba completamente molesto pero no podía demostrarlo pero ya iba a conocerlo esa chica, ¿Qué se creía aquella chica al denunciarlo?, ¿acaso no lo había reconocido?, el era el puto dueño de aquel lugar y hacía lo que que quería donde quería, había pensado en ello y aunque reconocía que había sido una imprudencia no daría su brazo a torcer.
Al día siguiente después de desayunar las chicas se dirigieron al trabajo, América estaba especialmente callada mientras las otras no paraban de comentar sobre lo último que había salido en las noticias o algún chisme de un artista, una vez en la oficina Laura no pudo contenerse más, —¿Qué ocurre?
—No pase buena noche es solo eso, tranquila.
—¿Otra ves tienes pesadillas?
—Anoche tuve un episodio pero hacia meses que no me pasaba amiga, no te preocupes, ya se me pasará.
—No tienes buena cara, iré por un café para ambas, ¿Si?
—Está bien, antes de que llegue Carlos quiero que pongamos en orden otro grupo de expedientes.
Mientras América tiene la vista concentrada en la computadora de pronto entra a la oficina un hombre alto de complexión fuerte, blanco cabello castaño que no para de verle y le está haciendo sentir incómoda a pesar que solo esta viendo el celaje, cuando por fin se acerca y ella sube la mirada se paraliza cuando detalla sus ojos, es el hombre del archivo.
—A si aquí está la fisgona—, le dice molesto, —después que nos estabas mirando y disfrutando, vas y me denuncias, de paso se lo dices a mi hermano, si tan preocupada estabas por la chica, ¿por qué no dijiste nada, ¿Por qué no lo detuviste tu?
—Señor aléjese de mí, yo estuve en el momento equivocado y creí…
—¿Creías que? Que estaba abusando de ella, nunca has gozado así cuando coges te hace falta ver mundo, te has encontrado puros peleles o eres frígida, esas son cosas que se dicen en la intimidad.
—Señor estoy en mi trabajo por favor déjeme en paz, lo siento si cometí un error pero por favor aléjese, me va a traer problemas en el trabajo, no diré nada mas, guardaré silencio no se preocupe.
—Yo soy el que no quiero que te acerques más a mi niñata puritana, no me interesa si lo dices, esta es mi empresa no es como si me fuera a renunciar, ándate con cuidado que cuando encuentre un motivo te despediré—, y después dejo la oficina azotando la puerta con fuerza.
Cuando llegó Laura estaba agitada intentó disimular para no angustiarla mucho más, tomó de sus manos el té y luego lo bebió despacio para calmarse, ese hombre era peligroso y debía tener cuidado ahora tenia un jefe en contra y por las razones menos pensadas.
