Capítulo 5 Enemigo público
América se sentía nerviosa el pensar que ya uno de los dueños de la empresa la había sentenciado la hacía sentir totalmente tensa, que le esperaba al tenerlo de enemigo, había reuniones a las cuales asistir que seguramente estarían dentro del mismo espacio podría lidiar con el odio de su mirada, respuestas llenas de sarcasmo y con esa actitud arrogante, no lo sabía, pero lo que tenía claro es que no renunciaría a sus sueños por un patán imbécil.
No había sabido contestarle, pero ¿un hombre con su poder y dinero no podía ir a un hotel para aplacar sus pasiones?, ¿era necesario que usara de motel el archivo?, era una falta de respeto y ética sin precedentes por lo cual no se disculparía por denunciarlo, definitivamente el mundo estaba al revés y parecía que el destino estaba decidido a enfrentarlos pues el primer rostro que había visto al llegar a la empresa había sido el suyo, no lo conocía pero ya lo aborrecía.
Mientras tanto Juan se paseaba de un lado a otro de su oficina, aquella mujer lo sacaba de quicio, era lo primero que había visto al llegar, mucho antes de siquiera tomar un café y le revolvió el estómago debía hacer algo urgente para lograr salir de ella y no podía ser cualquier cosa pues la muy suertuda estaba protegida bajo el ala de su hermano el caritativo, Carlos había heredado en corazón de su madre y siempre veía el bien en todo y todos, pero aquella mojigata no lo engañaba, algún secreto debía tener, así que iba a usar un recurso que solo pensaba en momentos de emergencia.
—Buenos días, Pablo, ¿Cómo está?
—Buen día, sr Juan, muy bien, ¿Cuándo regresó a Valencia?, ¿en qué puedo ayudarle?
—Regresé la semana pasada y gracias a la información que recopilaste todo salió bien es por ello que necesito que realices con la mayor discreción una investigación para mi de nuevo, se que eres el abogado de la familia y no te dedicas personalmente a estas cosas, pero siendo mi empleado de confianza, siempre logras obtener los resultados que necesito.
—¿Usted me dirá?
—Es una trabajadora de la compañía América Fernández, ella es la secretaría de mi hermano Carlos, tengo un mal presentimiento con la chica y sabes como es mi hermano no la despedirá sin ser por una causa justa, así que deseo tener todo debidamente documentado.
—Está bien Sr. Juan trabajaré con esto enseguida.
—Le agradezco la mayor discreción y celeridad.
—Así será señor.
Por otra parte las chicas mientras ponían al día el último lote de documentos apilados de Juan conversaban sobre la situación, —amiga estoy preocupada, que suerte la mía, tenía que ser justo uno de los dueños de todo esto con quien consiguiera un problema recién entrando.
— Tranquila, ya verás que no pasa nada, en unos días se le pasara, estará con alguna otra chica o de viaje o cualquier cosas que hagan los multimillonarios, quizá se compra un carro y se habrá olvidado de ese incidente, además no creo que nuestro jefe se la ponga fácil parece ser una persona justa.
—Eso sí, la verdad no quiero perder su confianza, sabes de primera mano que no hay tantas oportunidades como esta.
Al llegar Carlos le pide hablar en su oficina, en ese momento se preocupa de verdad pues imagina que seguro que el riquillo caprichoso solicito que la botaran, que indignación siente, la verdad es que si tiene algo que ver con esto no piensa callarlo, pasa ya predispuesta con lo que le va a decir.
—Siéntate por favor, según tu curriculum entiendo que hablas perfectamente alemán y quería pedirte un apoyo para que nos sirvas de puente con unos productores queremos brindarles la mejor experiencia, solo tu y mi hermano Juan manejan el idioma de manera fluida por lo que quería que por favor te encargaras de ellos, por supuesto que hablan inglés pero creo que se sentirían más a gusto si los asistes en su idioma.
—Claro, me encantará apoyarte y así también practico el idioma.
—Respecto a lo que ocurrió con mi hermano, si ya se que fue él lo conozco lo suficiente así no lo haya admitido, pero no quiero que te preocupes, actuaste correctamente no se puede permitir ese comportamiento en el lugar de trabajo, sea quién sea, se comportó como un imbécil y no tiene la razón, trabaja tranquila aquí te tendremos en cuenta por tus capacidades no chismes.
—Gracias Carlos, realmente estaba preocupada, por esa situación incómoda, no era mi intención entrometerme solo temía por la chica. Respecto a los productores gracias por tenerme en cuenta, estaré al pendiente para crear un buen ambiente para ellos, con tu permiso me retiro.
Esa tarde sobre las 6 de la tarde, llegan 5 alemanes una pareja de productores y los otros 3 son miembros de su equipo, les busco en el aeropuerto, les acompaño al hotel y decido esperarles en el lobby para acompañarles a cenar pero justo cuando me disponía a llevarlos a un buen restaurante llego el indeseable, en representación de la empresa.
—Señorita Fernández puede retirarse me encargaré de ahora en adelante.
