Capítulo 152 La petición de Dominieck - I

— ¡Je, je, je! — una risa nerviosa apareció en mi boca, pues algo me decía muy dentro de mí de que, aquel sin dudas era capaz de hacer eso y más, siempre y cuando fuese lo suficientemente provocado. 

— Como dije, tú y yo ahora estamos marcados y seremos uno durante todo el resto de nuestras vidas — ...

Inicia sesión y continúa leyendo