Capítulo 2 Sombras iniciales
Sin dudarlo en su hogar me alojo haciéndome un hueco en su mesa y tanto aquel viejo como su esposa cuidaron de mí.
Ambos sacrificaron su descanso, sus sueños de vivir en la montaña solos y alejados del mundo con la esperanza de morir algún día juntos como un solo ser.
A pesar de que tal sueño era ante todo su mayor añoranza desistieron de él para en cambio darme un futuro uno el cual agradezco con toda el alma y al cual honrare eternamente.
Así fue entonces que después de algún tiempo viviendo en aquel bosque que terminamos los tres viviendo en el centro de Venecia ciudad la cual a fin de cuentas, me vio crecer.
Con ellos aprendí lo que significaba tener una verdadera familia y aunque no llevaba su sangre pude llamarles abuelos ya que llamarles padres con lo mayor que ambos eran se vería un poco extraño.
Así que tanto Eliot y Linsey respectivamente pasaron a ser lo más importante en mi vida.
Los años transcurrieron luego de aquel fatídico día de tal blanca nevada, mi vida tomo incluso otro camino uno en donde una vez solo relucía lo gris del abismo empezó a tener otro matiz y con un mayor valor.
Tanto el abuelo como la abuela a pesar de mi condición como omega cosa que no les importo, me entrenaron, me educaron, me llenaron de amor y me formaron de forma tal que fuera capaz de ser completamente independiente por tal razón me volví enteramente una persona diferente.
Gracias a ellos me convertí en una persona en la que no quedaba rastro alguno de debilidad pues ellos habían logrado resaltar tanto lo bueno en mí que no me quedo duda alguna de lo mucho que como persona y como loba podía llegar a dar.
Tal vez estimo que ante nada me preparaban para afrontar su partida pues aquellos sabían que en el momento justo en el que ya no les necesitara, en el momento justo que ya no dependiera de ellos porque debía de enfrentarme sola contra el mundo se debían de finalmente marchar.
Algunos años después ya en medio de mi vida adulta aquel momento llego, no muy bien había cumplido mis veinte un años calculándolo claro está desde el ciclo de desarrollo humano y de la misma forma que llegaron a mi vida Linsey y Eliot se esfumaron.
Despedirse nunca fue el fuerte de ambos así que cuando desaparecieron fue ante todo sin dar palabra o pista alguna y para nunca más volver.
Ahora cuando me pongo a pensar me culpo pues debí imaginar que aquello sucedería.
Las pistas eran muy obvias pues desde hacía unas semanas ambos se comportaban de manera extraña y tanto fue la anormalidad de la situación que incluso a mis manos entregaron su más preciado tesoro un viejo relicario el cual resguardo hoy por hoy con mi vida.
Aquel pequeño objeto era lo único que ellos me habían otorgado junto a un mensaje bastante claro en relación a Belcier pues si alguna vez me dirigía a aquella ciudad aquel pequeño objeto mi vida iba a guiar.
Tal objeto es ante todo singularmente delicado a la vista, en su interior porta en su cara interna izquierda una pequeña joya un zafiro que podía ser visible en el momento justo de este ser abierto.
Ahora bien, del otro lado en la otra cara reluce perfectamente tallada las iniciales DB, iniciales que me producían especialmente curiosidad pues desconocía completamente que significaban y junto a ella yacían en el centro de ambas caras amarrados algunos mechones de cabello algunos de ellos con su aroma único y diferente de cualquier otro.
Perderles así fue más que doloroso y fue por tal sentimiento que tiempo después a causa de su desaparición que me fui de Venecia alguna temporada para recorrer el mundo por alrededor de tres años donde disfruté de un sinfín de lugares en los cuales algunos tantos fui bien recibida y en donde en otros se me dio la espalda.
En tanto con prisa aquellos años pasaron sin descanso alguno sin proporcionar el más mínimo respiro como si ante todo la prisa fuera primordial.
Todo iba bien perfecto ante nada hasta que llego el tiempo de regresar y a consecuencia de una decisión tomada casi apresuradamente termine desplazándome desde Venecia hasta Belcier ciudades que, aunque continúas se mantienen separadas por algunos cuantos kilómetros.
Tal ciudad figuraba en los pensamientos de mi niñez como parte de mi más grande sueño pues en más de una ocasión llegue a visualizarme recorriendo sus calles mientras disfrutaba de su paisaje gracias a las historias que los abuelos solían contarme y es justo allí donde empieza mi historia.
