Capítulo 28 ¿Qué quieres de mi? – V

...Le miré, pero como temía aquel movimiento provoco nada en su persona, ni la más mínima reacción, ni el más mínimo gesto, allí aquel se quedó completamente quietó mientras aun su pata yacía justo sobre mi destrozada ropa cercana a la piel expuesta de mis pechos. 

Ante nada aquel parecía encontrase...

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