Capítulo 30 Está bien perdonar - I

La sorpresa y la emoción no tardaron en hacerse notar en mi rostro aun a pesar de que por un momento había olvidado que le buscaba.  

— El relicario ¿Pero cómo?  

— Hace un momento mientras calmaba a Dominieck lo vi en un rincón, imagine que era tuyo pues tiene tu aroma, aunque me sorprende que de é...

Inicia sesión y continúa leyendo