Capítulo 37 No puedo más que callar, ante las verdades no dichas - II

Dominieck hinchó el pecho alardeando de su capacidad pero dejando de lado la realidad.   

— Eso veo, bien por ti...  

Elevé mis manos y las uní al frente en un tenue aplauso tomando claro ventaja sobre el sarcasmo disfrazando mi rostro tras una falsa sonrisa.    

— También puedo notar que al intenta...

Inicia sesión y continúa leyendo