Capítulo 101 Capítulo_101

Al verla desde las caderas subiendo lentamente por su vientre, sus pechos, su cuello, ¡cielos y maldición! sus labios rojos, se quieto los lentes y vio sus ojos. No había ojos como los suyos esos bellos ojos color ámbar que lo embaucaron desde que la vio.

Y ahí se detuvo. Se recargo sobre la sil...

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