Capítulo 5 Capítulo_5

—A ti te lloré una semana después, creí que estabas muerta. Los médicos dijeron que tú estado era estable luego me llamaron y… —la voz se quebró —me entregaron un cuerpo, dijeron que sufriste un paro fulminante. No pudieron hacer nada por ti…

—¿Dónde está mi tumba? dónde me enterraste ahí debe estar junto a mi esposo —Elisa salió de la cocina a toda prisa. Un minuto después estaba de nuevo frente a Ámbar con una pequeña urna.

—No podía creerlo, no pude llevarte a un lugar frío y solo eras mi hermana y viviste lejos de mi estos últimos tres años. Así que te traje aquí. Lo mismo sucedió con Piero, su familia se hizo cargo de su entierro pero yo no acudí. Es mejor que te olvides de él, has de cuenta que no existió así evitarás la tortura inútil de pensar que tienes culpa de su muerte- Elisa salió para ir a cambiarse e ir al trabajo.

—Era mi esposo, era el amor de mi vida y tus malditas envidias y predisposiciones contra él no tiene validez ya que tú no lo conociste como yo. —Ámbar la siguió pero solo hasta el inicio de las escaleras.

—¡¡Ámbar!!

Salió de casa de su hermana, aún no podía contarle lo de embarazó, necesitaba respuestas y Elisa era claro que no tenía la mínima intención de aclararle las dudas o escucharla por lo menos, ¿cómo enfrentaría este embarazo ella sola? Necesitaba un empleo no podía estar pidiendo que su hermana le alimentara, la casa era pequeña no tenían dónde meter una cuna. Tenía que resolverlo ella como fuera y debía encontrar a Piero.

Se dirigió a dónde pudieran responderle, la casa de sus suegros. Tocó la puerta pensando como cubrirse para que el susto no fuera tan fuerte pero antes de conseguir hacer algo la puerta estaba abierta,

—Buenos días señora Angelina —dijo sin espera

—Ámbar, ¿qué haces aquí?… es decir ¿no estabas muerta? —la primera pregunta no sonó precisamente como quien se sorprende pero no le dio importancia.

—Estaba en coma. Recién desperté, señora lamento que su hijo este muerto

—Aaah, Aaah, s-sí, es …fue muy duro —Angelina, apretaba el pomo de puerta con mucho nerviosismo. —¿Dime que puedo hacer por ti?

—Señora Angelina, me gustaría llevarle flores a su tumba, ¿quisiera llevarme?– la mujer se quedó callada

—No, —respondió tajante

—¿Por qué?

—Es que … justo estoy por salir ahora no puedo —alcanzo su bolso salió cerrando la puerta

—¿Que está pasando?

—¿No entiendo? —evadió la mirarla

—Nadie quiere decirme nada ¿me están ocultando algo?

—Que podría ocultarte niña

—¿Entonces es por qué no le pareció buena para su hijo? ¿cree que no tengo derecho a llevar flores a mi esposo, o cree que no serían dignas? —Ámbar estaba harta de tantas evasivas y de sentir un vacío existencia.

—No sé qué vio Piero en ti, eres tan insignificante tan simple, y sobre todo inservible como mujer jamás pudiste darle un heredero, es mejor que lo sepas mi hijo jamás te amo, te tenía lastima por eso estuvo contigo decía que si te dejaba por no darle un hijo tu eras capaz de matarte, el deseaba dejarte, mucha veces intento hablar contigo eso lo sé, —estalló la señora Angelina sin miedo de decir las cosas como eran

—¡Eso es mentira! —se negó Ámbar a su misma

—Mentira era tu matrimonio, mi hijo tuvo que vivir una doble vida el último año que estuvo contigo, conoció a una mujer hermosa y maravillosa y sobre todo que si es de nuestra clase, educada, refinada, y que además logro embarazarse de él casi de inmediato.

—No es verdad él me amaba, él no era capaz…

—Déjame en paz, quien de verdad era la mujer de mi Piero se encarga de todo, de llevarle flores, de llorarle, de llevar nuestro apellido con dignidad, así que tú no vuelvas por aquí.

-Señora Angelina —insistió una última vez  —lamento su perdida

—Lamento más la tuya —dijo con burla, aceleró su paso y subió a su auto.

Que el tuviera otra mujer no era posible, Piero era un hombre bueno siempre llegaba a casa a tiempo jamás durmió fuera. Está era una mentira

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Una semana de retraso y unos cuantos mareos era un día de esperanza, se realizaron una prueba casera la cual salió positiva.

Piero la cargo en brazos y giró lleno de alegría, pero para estar seguros y llevar un control desde el primer instante que estuvieran en conocimiento juntos pidieron una cita con un ginecólogo, se realizaron una prueba de laboratorio.

A la mañana siguiente juntos con una sonrisa llena de emoción se presentaron con el médico.

Se abrió el sobre frente a ellos le doctor leyó el papel, y espero un momento para describir el resultado

—Doctor digamos ¿estamos embarazados? —pregunto Piero

—Lamento decirle que no —Ámbar dejo congelada su sonrisa muy contrario con Piero que de inmediato se enfureció

—Hay un error, mi esposa se hizo una prueba casera y salió positiva —golpeó el escritorio con el puño cerrado

Ámbar no sabía cómo reaccionar, parecía una pesadilla y esperaba despertar en cualquier momento.

—No hay ningún error, las pruebas caseras no son confiables lo siento.

—Con un demonio —Piero salió azotando la puerta del consultorio

Lo lamento mucho señora Grassi —sumergió su cara entre sus manos para ahogar su llanto.

Cuando Piero volvió por ella la abrazo con fuerza

—Todo está bien, —la abrazo con fuerza —todo va estar bien

—Perdóname Piero, por favor perdóname

—Hey no, mírame —el limpio sus ojos —mírame abre los ojos. Esto no es una guerra perdida amor, es una batalla vamos a seguir luchando si, amor no tengo que perdonarte, vamos a estar bien

Era lo que ella necesitaba, era el consuelo de su esposo. Cómo pequeña se indio en sus brazos y se dejó amar.

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Lo que le han dicho no tiene sentido, no era posible que Piero la traicionara de esa forma.


Angelina espero a ver cómo Ámbar se marchaba, tomo el teléfono marco un número

—Ella está aquí, ¿por qué? —del otro lado la voz se escuchó alterada  —Hagan lo que tengan que hacer no la quiero cerca de mi casa... ¡Ah pues si no quiere recibir órdenes haga su trabajo!

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