Epílogo: Al filo del mañana

El río corre tranquilo esta noche. No está quieto, pero suave, la corriente susurra sobre las piedras en un ritmo que he aprendido tan bien como mi propio latido. Cada ondulación lleva un alma a casa, y cada destello de luz en su superficie me recuerda que la paz es posible, incluso aquí. Elliot est...

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