Ensanchado

—¿Es obligatorio que hagan todo por mí? Mis manos y piernas funcionan; estoy acostumbrada a hacer estas cosas. —Ellas aún no se levantaban—. No se preocupen, no las despedirán. Hablaré con él en su nombre. ¿Pueden irse ahora? —dijo, a regañadientes.

—Mi Luna, por favor, aunque no vayamos a hacer na...

Inicia sesión y continúa leyendo