Capítulo 28 SI TE PORTAS MAL, OPRIMO EL BOTÓN

ADELE

Reid tenía una sonrisa en su cara todo el viaje en coche al restaurante de su familia, cuando aparcó me detuvo cerrando las puertas antes de que pudiera salir.

—Ábreme— me dio un golpecito en el muslo, abriéndolos para él, pasó sus dedos por mi raja y luego se los metió en la boca chupándose...

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