Capítulo 105 Estimúlalo

En la habitación del hospital, los ojos de Zoey estaban enrojecidos, y se veía tan digna de lástima que le apretaba el corazón a cualquiera.

Con su manita, acariciaba suavemente el rostro de Cecil; tenía la mirada llena de preocupación y no dejaba de murmurar:

—Padrino, ¿te duele?

Su voz inocente...

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