Capítulo 156

Amelia se sentó con gracia al otro lado de la mesa, con una postura elegante y la mirada serena. Abrió con calma un nuevo mazo de cartas y empezó a barajarlas.

Sus manos se movían con destreza entre las cartas; el barajado era fluido y suave, tan hábil que resultaba hipnótico. Cada giro y cada entr...

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