Capítulo veintidós

Frankie se encontró de mucho mejor humor mientras atravesaba la multitud en dirección a la puerta. No necesitaba voltear para saber que ella lo seguía. Sonrió para sí. Lo deseaba. Ya no había forma de negarlo. Sí, el beso había empezado como una manera de demostrarle que no había forma de ocultar ...

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