Capítulo cuarenta y dos

—Hola —respondió Gloria, girándose en el taburete para quedar de frente a Nora.

—¿Cómo estás? —preguntó Nora, dejando un vaso de agua sobre la barra.

Gloria atrapó el vaso entre las manos.

—Ehh, bien, supongo. Hoy pude leer mi contrato —dijo, con una alegría falsa en la voz.

Nora se torció los l...

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