Capítulo cincuenta y tres

—Ah —dijo Frankie, soltándole la cintura—. Me preguntaba cuándo saldría ese tema.

—Solo fue… sorprendente.

—¿Qué fue? —preguntó, cruzándose de brazos, preparándose para el juicio.

—Sabes, él es…

—¿Un hombre? —exclamó Frankie, fingiendo sorpresa.

—Un maniático homicida —terminó Gloria.

Frankie ...

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