Capítulo cincuenta y nueve

Frankie inhaló hondo por la nariz al volver en sí. 

—¡Yowza! —dijo Frankie con un escalofrío.

Sentía un zumbido bajo la piel. Mientras lo que le habían inyectado se dispersaba por su torrente sanguíneo, fue tomando nota de los distintos dolores que iba iluminando. Los Phelan no lo habían maltratad...

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