Capítulo noventa y uno

Gloria bajó las escaleras con timidez, una tarea complicada por los crujidos y gemidos de cada peldaño. Siguió el sonido de los murmullos que venían de la cocina: Frankie y su madre hablando en voz baja. Mariposas le revolotearon en el estómago y chocaban contra sus entrañas como si estuvieran atrap...

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