Capítulo noventa y siete

Gloria atravesó la puerta con un vaivén de caderas, gracias a los tacones altos que Nora le había dado. La iluminación bañaba su habitación, pero el gran espejo de doble vista le impedía ver quién estaba al otro lado. Echó un vistazo al espacio, fijándose en el tubo de stripper, una chaise longue de...

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