VEINTE

Ahora estoy sosteniendo el oso de peluche del tamaño de un humano, lo que hace que la gente me mire. ¡Me siento avergonzada una vez más por las miradas de la gente!

—Déjame darte una mano. Yo llevaré este— dijo él y tomó el oso de peluche de mis manos. Hice un puchero.

—¿Eh? Déjame ser yo quien lo...

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