Capítulo 38 Juntos.

Solo lograron descansar un poco más de una hora porque tocaron a su puerta.

—¡Señor Trevor!

Le costó reconocer la voz de Virginia.

Lanzó una ojeada hacia el reloj que tenía en la mesita de noche y se fijó que eran las casi las tres de la mañana. Eso lo alertó y lo obligó a levantarse enseguid...

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