Capítulo 47 La firma que nunca tendrás.

Kiara levantó la mirada cuando escuchó dos golpes en la puerta de su despacho.

—Adelante.

Su asistente apareció con una expresión que le llamó la atención. Llevaba una carpeta contra el pecho y parecía debatirse entre anunciar una visita o pedir disculpas por ella.

—Señora Bennett, hay un caballero ...

Inicia sesión y continúa leyendo