Capítulo 28: Persiguiendo sombras

Leila estaba sentada en su escritorio, la luz estéril del terminal iluminando su rostro, pero su mente estaba lejos de los cálculos y datos frente a ella. El reloj en la esquina de la pantalla marcaba el paso de las horas—horas que se deslizaban rápidamente antes de que llegara el equipo de inspecci...

Inicia sesión y continúa leyendo