Capítulo 209

Daisy no podía seguir sentada allí ni un instante más. Se puso de pie de un salto; las patas de la silla se arrastraron bruscamente por el suelo y emitieron un chirrido agudo y penetrante.

—Tengo un lugar al que debo ir... con permiso—. Dicho esto, prácticamente huyó del salón de té, y en el instan...

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