Capítulo 38

Dentro del auto, el aire se solidificó. Los latidos resonaban con claridad.

Dos preguntas idénticas flotaban en el espacio confinado, ambas sin respuesta.

Beatrice apretó los labios, con las pestañas temblando ligeramente. En su confusión, apartó la mirada; su rostro, manchado de lágrimas, ya esta...

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