Capítulo 43

Beatrice levantó la cabeza lentamente. Esos ojos almendrados, por lo general suaves, ahora estaban fríos como el hielo, y aun así ardían de intensidad. Miró a la mujer aristocrática frente a ella, con una sonrisa burlona jugando en sus labios.

—No se moleste, señora Stuart —dijo en voz baja, con un...

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