Capítulo 60

Frederick se detuvo a medio paso, con las puntas de las orejas enrojecidas por la incomodidad.

De vuelta en su habitación, todo era exactamente como Elisa lo había descrito: una sutil y dulce fragancia flotaba en el aire, y la iluminación tenía un cálido tono ámbar.

Frederick se quitó el abrigo y ...

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