Capítulo 8

La leve sonrisa en los labios de Beatrice bastó para infundir un profundo terror en los tres.

Habían visto a Beatrice cuando era obediente, contenida, triste; pero nunca la habían visto mostrar una sonrisa casi compasiva en un momento como este.

—¿De... de qué te ríes? —La mano de Clara se congeló...

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