Capítulo 30 30

―Entonces, si te autorizan, compito contigo.

El evaluador levantó la vista de la carpeta.

―Eso no es lo que recomendamos.

―Lo sé.

Sandro apretó mis dedos.

No habló.

Bien.

―Pero la decisión final es mía, ¿verdad? ―pregunté.

Iriazo respondió antes que nadie.

―Siempre que Sandro reciba autorización méd...

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