Capítulo 34 34

―No aprietes los dientes.

Sandro giró hacia mí.

―Estoy sonriendo.

―Eso es una amenaza dental.

La fisioterapeuta que sostenía el dinamómetro soltó una risa.

―Otra vez. Brazo a cuarenta y cinco grados. Empuja cuando te diga.

Sandro obedeció.

Yo estaba sentada enfrente, con las manos debajo de los musl...

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