Capítulo 38 38

―Porque una caída dura un segundo. Una fotografía se queda.

Sandro no apartó la mirada.

Elba seguía a pocos pasos con la tarjeta entre los dedos. Tadeo había dejado de sonreír, como si de pronto entendiera que aquello no era una simple invitación.

―Nerea ―dijo mi madre―, si esto te incomoda, puedo p...

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