Capítulo 48 48

―Por primera vez desde que volví a cargar, sentí que el brazo derecho tardó en responder.

Maela llegó antes de que pudiera soltarme del todo.

―Siéntate.

Sandro obedeció sin discutir.

Eso me asustó más que cualquier protesta.

Iriazo se agachó frente a él.

―¿Dolor?

―No.

―¿Hormigueo?

―No.

―¿Pérdida de ...

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