Capítulo 51 51

―No quiero necesitarte en silencio.

Sandro me sostuvo la mirada.

―Entonces no lo hagas.

―Lo dices como si fuera fácil.

―No tiene que ser fácil. Solo tiene que ser verdad.

Me acomodé contra el respaldo.

―¿Y si te llamo a las tres de la mañana porque tuve un día horrible?

―Si estoy despierto, contesto...

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