El ajuste de cuentas

Las manos de Celeste ardían con una intensidad que nunca había experimentado antes, y el aire chisporroteaba. La tempestad interna que apenas podía controlar—¿o sí podía?—había llegado a su punto de ruptura.

La cosa frente a ella, una representación de la oscuridad misma, estaba erguida y tenía una...

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