Obligado por secretos

Celeste se sentó junto al río, sola, su mente un laberinto de resolución y terror. Aunque el aire nocturno era frío y le pinchaba la piel, no era nada en comparación con la incomodidad que había persistido desde el último encuentro. Las palabras finales del hombre, "Siempre será mía", se quedaron co...

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